Archivo del ‘Psicología’

  • La música y el cerebro

    Data:2018.09.26 | CategoríaActualidad Lápices, Educación, Pedagogía, Psicología | Números de Comentarios0

    Os acercamos esta noticia por si alguna familia está interesada en esta experiencia. A nosotros que nos gusta mucho el mundo de la investigación y la experimentación nos ha parecido una iniciativa estupenda. Máxime teniendo en cuenta que se celebra en nuestra ciudad y eso, también, nos alegra.

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    La música es un canal de comunicación maravilloso que facilita, que ayuda, que integra, que divierte, que estimula, que emociona, que transporta, que aproxima, que conduce, que alimenta. Así que por todas estas razones y por muchas más os proponemos que estéis atentos a esta iniciativa de el campus de @Berklee y la @CiutatdelesArtsilesCiencies.

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  • Nos vamos al cole

    Data:2018.09.14 | CategoríaEducación, Pedagogía, Psicología | Números de Comentarios0

    Esté artículo de Álvaro Bilbao recoge reflexiones sobre los primeros días de cole de nuestros hijos. Para muchos un drama al que deben enfrentarse desde muy pequeños por las exigencias laborales de los padres. Os invitamos a leerlo para entender muchos comportamientos. Publicado en el blog El cerebro del niño.emociones

    A cualquier edad hay niños que entran en la escuela llenos de felicidad y otros que lo hacen entre grandes lagrimones.  Para los padres de estos últimos presenciar las lágrimas de su hijito puede ser desgarrador. Comenzar la escuela más bien tarde que pronto y realizar un periodo de adaptación bien diseñado e implementado son los dos factores que más pueden ayudar a prevenir los lloros, pero la realidad es que siempre hay niños para los que los primeros días de escuela son un poco más difíciles.

    Siempre me gusta recordar que no hay obligatoriedad de escolarizar al niño hasta los 6 años y que en algunos casos puede que el niño simplemente no esté preparado.  Existen otras opciones como quedarnos en casa, apoyarnos en los abuelos o buscar una “madre de día” siempre y cuando las circunstancias de la familia lo permitan, algo que por otra parte no suele ser habitual. Sin embargo, también quiero decir que el hecho de que el  niño llore el primer día no quiere decir que no esté preparado o que no pueda adaptarse con un pequeño esfuerzo por parte de padres, maestros y el propio niño permitiendo que disfrute de una manera muy positiva de la escuela en esta etapa de su desarrollo.

    Muchos padres me preguntan en este punto…¿por qué Lucas llora y otros niños no? o lo que es lo mismo…

    ¿Por qué unos niños lloran y otros no?

    Saber de antemano qué niños van a reaccionar mejor y qué niños van a reaccionar peor es casi imposible.  Algunos factores que hace que un niño se sienta abrumado ante la separación tienen que ver con:

    1. La edad del niño; cuanto más pequeño más probable es que experimente angustia ante la separación. La edad que va entre los 7-12 meses es especialmente difícil porque los niños experimentan a esa edad lo que conocemos como “angustia de separación”.
    2. El grado de introversión / extroversión. Por lo general los niños extrovertidos suelen percibir los entornos con otros niños como “ilusionantes”, mientras que los niños algo más introvertidos pueden percibir esos mismos entornos como abrumadores. Sin embargo ser introvertido no es una desventaja; los niños introvertidos son mejores observadores, más creativos y reflexivos.
    3. La capacidad para adaptarse a los cambios. Algunos niños experimentan más dificultades para adaptarse a los cambios lo que puede ocurrir por sobreprotección o simplemente porque les cuesta más trabajo adaptarse a nuevos entornos.
    4. Lo apegado que esté el niño con los padres. En muchos casos los niños más apegados pueden experimentar más angustia los primeros días, aunque eso no quiere decir que los niños que no lloran no estén apegados, ni que estar más apegado sea una desventaja para la adaptación escolar. En realidad sabemos que los niños que han creado un buen vínculo con sus padres también lo desarrollan con sus profesores y compañeros.

    ¿Cómo podemos ayudar al niño a adaptarse más rápido?

    Si tu hijo se encuentra entre los que lloró el primer día y temes que pueda volver a repetirse presta atención porque estas pautas os pueden ayudar saber manejar la situación.

    1. Mantén una actitud positiva

    Los niños perciben más del lenguaje no verbal que del verbal sobre todo cuanto más pequeños son. Tu principal trabajo cuando el niño está experimentando un mal momento es confiar; confiar en que será capaz de superar la situación. Con todo tu apoyo y todo el apoyo de sus profesores.  Mostrarse tranquilos y confiados no siempre ayuda o soluciona el problema, pero en cualquier caso siempre es mejor que mostrarse nervioso o con lágrimas en los ojos.

    2. Domina la rutina

    Tener una rutina bien establecida ayuda a los niños a sentirse más seguros y saber como van a funcionar las cosas. Los primeros días es difícil tener las rutinas establecidas, pero ayudará enormemente tener preparada la mochila, la merienda, salir a la hora o llegar pronto. Sí, llegar pronto (no una hora antes, pero sí 5 minutos antes o inclu

    3. Ayúdale a conectar con el presente

    En algunos casos el llanto es una muestra súbita de angustia, pero en otros casos responde a un miedo anticipatorio. Por eso a muchos niños les ayuda conectar con el presente y la manera más sencilla de lograrlo es evitar hablar de la escuela o lo que va a ocurrir y utilizar en presente continuo, es decir: “Estamos guardando la merienda en la mochila”, “Ahora estamos metiéndonos en el coche” “Mira que perrito tan bonito está paseando esa señora”, “Estamos llegando a la escuela”. No tenemos que reproducir la fórmula literalmente, pero es mejor decir, “Vamos a esperar aquí, en la puerta” que decir…”Dentro de un momento van a abrir la puerta”.

    4. Auxíliate de un objeto transicional

    Muchos niños tienen un peluche o muñeco de trapo que llevan consigo o con el que comparten la cama.  Si es el caso de tu hijo, puedes preguntarle la noche anterior si quiere llevárselo a la escuela para que le haga compañía. Puede sonar artificial, confiar en un muñeco inerte, pero en muchos casos la asociación positiva que ha generado el niño durante sus primeros años con el muñeco es suficiente para aportarle la confianza que necesita.

    5. Evita mostrar ansiedad de separación

    Tu calma es el mejor aliado para que el niño se sienta tranquilo, aunque no siempre es suficiente. De lo que no cabe duda es que verte a ti angustiada/o y cubierta/o de lágrimas va a ser lo que más desazón le provoque, por lo que como venimos recordando estos días debes evitarlo a toda costa.

    6. Evita ofrecer recompensas

    Puede resultar tentador decir al niño que si se calma o no llora le compraremos un juguetito, pero este tipo de “chantajes” son poco eficientes y sólo suelen hacer que el niño pierda confianza en su propia capacidad.

    7. Evita a toda costa los enfados

    Si algo puede hacer que la angustia del niño aumente eso es ver a su papá o su mamá enfadado con él o con ella. En la mayoría de los casos los padres que se enfadan con sus hijos no lo hacen porque crean que va a ser la solución, sino porque su propia angustia por ver al niño llorar y la frustración de no poder calmarlo hacen que se sientan desbordados. A pesar de que pueda ser relativamente normal, debemos hacer todo el esfuerzo por estar tranquilos ya que como acabamos de comentar nuestro enfado sólo va a agravar la angustia del niño.

    8. Dale un beso antes de irte

    Este es un punto en el que suelen coincidir todos los psicólogos. A veces puede resultar tentador irse sin despedirse mientras el niño no mira. A veces incluso los maestros te pueden animar a marcharte “a la francesa”. Sin embargo esta treta es muy poco recomendable porque sólo hará que el niño se sienta más desamparado o incluso desconfíe de ti. No se trata de hacer una despedida larga y dolorosa al más puro estilo “Titanic”, pero sí de despedirte de tu hijo/a, darle un beso y decirle que le quieres antes de marcharte. Se que es no es un plato de buen gusto, pero para el niño es mejor sentir que te despides de él, que le dices lo mucho que le quieres y que te vas (aunque se quede llorando y a ti se te rompa el corazón) que desaparecer cuando menos se lo espera, sin haberle dicho nada.

    9. Nunca, nunca, nunca te asomes por la ventana

    Para los padres cuyo niño se quedó tranquilo asomarse por la ventana puede servir para satisfacer su curiosidad. Sin embargo, por muy tentador que parezca, para los padres cuyo niño se quedó llorando asomarse por la ventana solo puede servir para acentuar la angustia del niño y la razón es muy sencilla. El niño que llorando, ve asomarse a su mamá por la ventana no sabe interpretar la situación. No sabe si eso quiere decir que su mamá va a ir a buscarlo o si se va a asomar cada ratito para darle confianza. El caso es que el niño se enfoscará en esperar o buscar a su madre en la ventana de manera intermitente porque el estímulo demasiado poderoso como para que su cerebro lo olvide así como así.

    10. Refuérzalo cuando vayas a buscarlo

    A medida que pasen los días el niño se irá sintiendo cada vez un poco más tranquilo, llorará un poquito menos, entrará en clase un poquito antes y los profes te dirán que se calmó antes que los días anteriores. Si es así no te olvides de reforzar al niño, diciéndole cosas como “Carmen, ¡esta mañana has entrado al cole mucho más tranquila!” Poco a poco tu reconocimiento le servirá de apoyo para estar más calmada y en control de su miedo”.

    La verdad es que no es fácil dejar a un niño llorando en una clase nueva, con unos compañeros nuevos y con un profe nuevo. Siempre os recomiendo que habléis con los profes en estos primeros días para ver si el nivel de angustia es “relativamente normal” y si ven progresos a medida que pasan los días. En la mayoría de los casos los niños se adaptan en pocos días y comienzan a disfrutar de sus nuevos compañeros y maestros. En algunos pocos casos la adaptación es muy larga y costosa y puede ser recomendable hablar con el orientador o con un psicólogo infantil que nos ayude a valorar si el niño todavía no está preparado o si hay algunas estrategias más concretas que le puedan ayudar.

    Espero que este post te haya gustado, pero sobre todo que lo que has podido leer aquí te ayude a tí y a tu pequeñajo a superar los llantos durante los próximos días!

    Por: Álvaro Bilbao. Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres

     

  • Aprendemos jugando: las emociones

    Data:2017.01.04 | CategoríaEducación, Juegos, Pedagogía, Psicología, Recomendaciones | Números de Comentarios0

    ¿Cómo podemos ayudar a los niños a reconocer y expresar sus emociones?

    Muchos niños, los más reservados, tienen problemas a la hora de identificar y comunicar sus emociones. Pero no sólo para ellos van destinados este tipo de juegos o actividades. La educación emocional debe estar siempre presente en la crianza infantil tanto en las familias como en las escuelas.

    Cuando los niños llegan a este mundo llegan sintiendo las emociones de los demás, son empáticos. Para que esta empatía no acabe en el olvido es necesario potenciarla desde que son pequeños y trabajar en ella durante todo el crecimiento. Los niños deben aprender a manejar sus emociones y deben hacerlo desde que son muy pequeños. Todo esto les permitirá poder tener una buena base emocional para su vida diaria y que de este modo tenga un buen desarrollo psico-afectivo.

    Lo más importante para tremocionesabajar las emociones es saber aprovechar cada oportunidad que se puede presentar en el día a día. Por ejemplo, una conversación en la que habla sobre lo que le ha pasado a un amigo suyo o quizás si habéis visto una película en el cine… Sería fundamental que no sólo hiciéramos algún comentario de esas situaciones, sino que analizaremos más profundamente preguntándole ¿cómo crees que se sintió? ¿Y tú cómo te sentirías?

    Por este motivo proponemos diferentes tipos de actividades y juegos muy sencillos con los que tus hijos conseguirán no sólo identificar emociones propias y expresarlas sino identificarlas en los demás y de ese modo trabajar la empatía. Habrá que tener en cuenta la edad de vuestros hijos para simplificar o no la actividad que hagáis con ellos. Leer más… »

  • Las nuevas tecnologías en la etapa infantil

    Data:2016.11.22 | CategoríaEducación, Pedagogía, Psicología, Salud infantil | Números de Comentarios0

    Álvaro Bilbao: «Los niños deben pasar los seis primeros años de su vida sin tecnología»

    Álvaro Bilbao abre la séptima edición del ciclo ´La aventura de educar en familia´ con una conferencia sobre el uso de las nuevas tecnologías

    Neuropsicólogo y psicoterapeuta. ´Las nuevas tecnologías en el cerebro en desarrollo de nuestros hijos´ es el título de la conferencia que Álvaro Bilbao pronuncia el viernes a las 19.30 horas en el Palacio de Congresos de Santa Eulària en la séptima edición del ciclo ´La aventura de educar en familia´. El experto aboga por retrasar el uso de las nuevas tecnologías porque primero hay que enseñar al cerebro «a pensar, a estar atento, a imaginar».

    -¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el desarrollo del cerebro de los niños?

    Lo primero que siempre digo es que las nuevas tecnologías son positivas para la sociedad y algo importante. Sin embargo, en el cerebro en desarrollo de los niños, y sobre todo de los más pequeños, están saliendo investigaciones que hablan de que su efecto puede ser negativo.

    -¿En qué sentido?

    En primer lugar pueden reducir su capacidad de tener autocontrol. Las nuevas tecnologías, los videojuegos sobre todo o estar mirando cosas en Internet continuamente, hacen que el niño esté constantemente estimulado y tiene menos oportunidad de ejercer autocontrol, porque todo el control lo lleva la máquina. Otro efecto es que si los estímulos a los que está expuesto son muy intensos, muy rápidos, como en los videojuegos, el niño puede perder el interés por cosas que son un poco más lentas o menos intensas, como la maestra, la pizarra, un libro o jugar en la calle con los amigos; el niño se acostumbra a tener estímulos muy rápidos y cuando bajan de velocidad se empieza a aburrir. Leer más… »

  • LOS NUEVOS PADRES

    Data:2016.11.16 | CategoríaEducación, Pedagogía, Psicología | Números de Comentarios0

    En los últimos años estamos notando un cambio en la sociedad que lleva asociada la aparición de nuevas formas de ejercer la paternidad. El que más auge está teniendo en la actualidad es la hiperpaternidad, basado en una constante supervisión de los padres sobre los hijos.

    Hoy en día tenemos padres que están pendientes de la vida de sus hijos y los sobrevuelan para no perderse detalle. Cuando los dejan al cuidado de otra persona, llaman cada cinco minutos para saber cómo está y, si ya son adolescentes, están preguntándoles constantemente vía whatsapp dónde están, con quién van, qué hacen.

    También hay padres que allanan el camino de sus hijos para que jamás tropiecen, coartando la natural curiosidad y deseo de explorar que todo niño tiene, no vaya a ser que, por subir al columpio, se caiga y puede que se haga daño. O que impiden que se manche cuando está comiendo, dándoles ellos la comida, que para eso lo hacen más rápido, pensando que ya aprenderá cuando sea mayor…

    Existen también los padres que, siendo peligrosamente susceptibles, no admiten que se les haga a sus hijos ni una sola crítica por mucho que se la merezcan, o que se les toque o roce, ocasión que aprovecharán de inmediato para presentar una denuncia ante quien proceda. Olvidan que un aspecto fundamental de la educación de los niños es la socialización, es decir, aprender a relacionarse con los demás, a convivir en sociedad, lo que conlleva que puede que me encuentre con alguien que piense como yo o que piense de forma diferente, y tengo que aprender a relacionarme con ambos, respetando su forma de ser y de pensar. Eso significa que, en las etapas iniciales, me puedo encontrar en el parque con otro niño que quiera subir al mismo juego que quiere subir mi hijo y debo dejar que aprenda cómo solucionar esa situación, aunque eso signifique que puede que no le guste tener que esperar o que le aparten del juego.

    Los padres hemos sido siempre vigilantes en lo que a nuestros hijos se refiere, pero en la actualidad esa vigilancia alcanza cotas poco deseables. Participan mucho en la vida escolar de sus hijos, lo cual está muy bien, pero llegan a inmiscuirse en asuntos propios de los profesores, tales como cuestionar las notas que les ponen en un examen o intentar elegir el menú o las actividades del centro en función de los gustos de su hijo.

    La forma de vida de la sociedad actual, donde la prisa y la tecnología marcan nuestras vidas, hace que no tengamos tiempo para nada. Queremos que nuestros hijos no se pierdan ni un solo detalle de lo que ocurre, los llevamos a todas las actividades extraescolares posibles para que sean los más preparados el día de mañana, les obligamos a practicar un deporte con la esperanza de que sean el próximo número uno y solucione nuestras vidas, pero nos olvidamos de lo más importante, de educar. Los padres, parece ser, carecen literalmente de tiempo para educar y convierten complacientemente a sus hijos en auténticos tiranos. Niños que tienen muchos derechos pero ningún deber con el coste que esto puede significar para ellos en su vida adulta y para la sociedad en la que se muevan. Los padres no saben o no pueden ponerles límites a sus hijos y buscan echar las culpas afuera. Los niños, por su parte, crecen intocables porque saben que aun cuando hagan lo que les da la gana, tendrán detrás a sus padres para desautorizar cualquier otro tipo de disciplina.

    Sobreproteger es pues, al final, desproteger a los niños. La clave no se encuentra en esconderles y apartarles de los problemas y dificultades que pueden encontrarse en la vida. Se trata, en cambio, de mostrárselos, de que se den cuenta de sus equivocaciones y de que, de vez en cuando, se caigan. Tu papel como padre no es impedir que lo hagan sino ayudarles a levantarse y asegurarte de que aprenden a hacerlo.

     

    Con las mejores intenciones se obtienen, la mayoría de las veces, los peores resultados. Oscar Wilde. sobreproteccion-y-agresividad-infantil-terrassa-barcelona